Día Universal del Niño 20 de Noviembre |
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El Día del Niño o Día Universal del Niño y Niña es un día consagrado a la fraternidad y a la comprensión entre los niños del mundo y destinado a actividades para la promoción del bienestar y de los derechos de los niños del mundo. En 1954, la Asamblea General de las Naciones Unidas, recomendó que se instituyera en todos los países un Día Universal del Niño y sugirió a los gobiernos estatales que celebraran dicho Día, en la fecha que cada uno de ellos estimara conveniente. La ONU celebra dicho día el 20 de Noviembre, en conmemoración a la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989. En septiembre de 2000, durante la Cumbre del Milenio, los líderes mundiales elaboraron los ocho objetivos de desarrollo del Milenio (ODM), que abarcan desde la reducción a la mitad de la pobreza extrema hasta la detención de la propagación del VIH/SIDA y la consecución de la enseñanza primaria universal para el año 2015. Aunque los objetivos del Milenio están dirigidos a toda la humanidad, se refieren, principalmente, a la infancia. UNICEF nota que seis de los ocho objetivos incumben directamente a la infancia y que la realización de los dos últimos también traerá mejoras fundamentales a las vidas de los niños y niñas. (Objetivos de Desarrollo del Milenio, UNICEF) En 2012, el Secretario General puso en marcha una nueva iniciativa «La educación ante todo». La iniciativa tiene como objetivo elevar el perfil político de la educación, fortalecer el movimiento mundial para lograr una enseñanza de calidad y generar fondos adicionales a través de una mayor promoción. Los avances en materia de educación tendrán un impacto importante en todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio: reducir la mortandad infantil y materna, mejorar la salud, asegurar mayores ingresos y promover sociedades más respetuosas del medio ambiente. Por este motivo, es imprescindible dedicar unas líneas a la importancia de la educación en los niños, puesto que, los niños necesitan unos patrones de conducta y límites para sentirse seguros y para saber comportarse adecuadamente. Los padres deben ser los encargados de establecer dichos límites y deben basarse en las necesidades de los niños. Las reglas se establecen entre los dos padres en común acuerdo y nunca se discuten en presencia del niño. Los niños deben ser conscientes que si se rebasan los límites habrá consecuencias negativas para ellos, pero más importante aún es que se refuercen los comportamientos adecuados. Los castigos y refuerzos (recompensas) han de ser inmediatos, directos y proporcionados, tanto a la edad del niño, como a la conducta realizada. Los adultos tienen que ser firmes pero afectuosos y nunca se atentará a la autoestima del niño. Cuando haga algo mal se le indicará la conducta inadecuada, señalando a la conducta no al niño, pero, en ningún caso, se debe comparar con nadie, ya que se le puede dañar y disminuir su autoestima. Los niños imitan a los adultos, por ello no hay que comportanse de manera violenta, pues ellos imitarán tu conducta. No le des todo lo que pida, a veces los niños sólo piden para ver cuánto pueden obtener y pueden infravalorar, creyendo que puede conseguir todo lo que deseen sin ningún tipo de esfuerzo. Los niños necesitan atención, afecto, reconocimiento y respeto para sentirse aceptados y valorados. Esto se demuestra preocupándonos de que vaya bien en la escuela, llevando al niño aseado, cuidándole si enferma... Pero además de todo eso, es muy importante decirle que le queremos, demostrárselo con caricias, abrazos, hablando con él, jugando y haciendo cosas juntos. Una mala actuación en la educación del niño, se pagará muy cara en el futuro. Los patrones educativos de los padres producirán determinadas consecuencias evolutivas para el ajuste socio-emocional de los hijos. Crecer en un ambiente con un estilo educativo u otro tiene consecuencias importantes. Es importante entender que los distintos estilos educativos interactúan con un niño que posee unas características, esto es, quizás con un niño determinado haya que aplicar más medidas correctivas que con otros niños más inhibidos. Por ello, debemos entender estos estilos educativos de una forma flexible y adaptada a cada niño. Unos padres sensibles son aquellos que adaptan las estrategias educativas a las necesidades de sus hijos. Estilo Educativo Autoritario: - Padres que imponen sus normas sin lugar a la discusión. - Castigan las conductas inadecuadas para así prevenir problemas futuros, muchas veces sin dar una explicación del motivo del mismo. Los padres creen que a los niños no se les han de dar demasiadas explicaciones, el castigo por sí mismo es suficiente para disuadir la conducta del niño. - Exigentes en cuanto a la madurez de sus hijos. - No suelen comunicarse adecuadamente con sus hijos puesto que consideran que el diálogo es superfluo. - Lo que importa para los padres es la obediencia. - La expresión de afecto es baja. No suelen expresar abiertamente afecto a sus hijos. - No tiene en cuenta los intereses y necesidades de los niños. Los hijos de padres autoritarios: - Son obedientes y sumisos cuando el control es externos (proveniente de los padres) pero en ausencia de estos son mucho más irresponsables y se muestran agresivos. - Tendencia a sentirse culpables y deprimidos. - Son niños con baja autoestima y escaso control. - Pocas habilidades sociales. Estilo Educativo Permisivo: - Altos grados de afecto y comunicación pero unido a una ausencia control y exigencias de madurez. - Son los intereses y deseos del niño los que los que dirigen la interacción entre el adulto y el niño. Los padres tratan de adaptarse a las necesidades del niño interviniendo lo menos posible para que el niño acepte el esfuerzo y las exigencias. - Exigen poco a sus hijos, tanto en el cumplimiento de normas, como en madurez. - Consideran que no han de usarse ni premios ni castigos en la educación. Los niños han de aprender en la vida lo que está bien y lo que está mal. - Los niños han de aprender por sí mismos. - Son padres afectuosos, pero no limitan. Los hijos de padres permisivos: - A primera vista son entusiastas y vivaces, pero son inmaduros e incapaces de controlar sus impulsos. - Carecen de autocontrol y son poco persistentes en las tareas. Estilo Educativo Democrático: - Niveles altos de afecto, de exigencias y de control. Son padres muy cálidos pero al mismo tiempo exigentes y firmes. - Estimulan la madurez de sus hijos. - Les ponen límites y hacen respetar las normas. - Comprensivos, afectuosos y fomentan la comunicación. - Sensibles a las necesidades de sus hijos, estimulan la expresión de sus necesidades y les dejan un espacio para que empiecen a ser responsables y autónomos. - La relación entre padres e hijos se caracteriza por el diálogo, el consenso como forma para que los niños comprendan las situaciones. - Sensibles a las posibilidades de cada niño. - Sus normas son coherentes pero no rígidas. - Prefieren el razonamiento y la explicación más que la imposición. - Estimulan que el niño se esfuerce en conseguir una meta pero conocen el ámbito de las posibilidades de sus hijos. No les presionan con aquello para lo que no están aún preparados. - Fomentan la iniciativa de sus hijos, asumiendo que van a cometer errores dada su inexperiencia. Los hijos de padres democráticos: - Están más felices consigo mismos y eran generosos con los demás. - Más competentes socialmente, mayor autoestima, autonomía y responsabilidad, mayor autorregulación y desarrollo moral. - Son persistentes en las tareas que emprenden y tienen un buen autocontrol. - Competentes socialmente. Estilo Educativo Negligente o Indiferente: - Padres con escasa implicación en la tarea de crianza y educación. - Son fríos y distantes con sus hijos. - Escasa sensibilidad a las necesidades de los niños. - Ausencia de normas, pero en ocasiones el control que ejercen es excesivo sometiendo al niño a un fuerte castigo sin mediar ninguna explicación o razonamiento de la conducta indebida del menor. Los hijos de padres negligentes: - Baja autoestima. - No acatan ninguna norma. - Poco sensibles a las emociones de los demás (baja empatía). - Son niños muy vulnerables a conflictos personales y sociales. El estilo educativo que favorece el desarrollo de los niños es el estilo democrático, puesto que los padres que tienen este estilo dialogan más con sus hijos, sin descuidar el control de su conducta y enseñan a los niños a ir asumiendo responsabilidades. Los niños educados de manera democrática son menos inseguros y tienen una buena autoestima. Si las cosas se complican, a veces es necesario pedir ayuda a un profesional (psicólogo infantil), ignorar el problema sólo conseguirá empeorarlo. La psicología educativa (o psicología educacional) es una rama de la psicología que se dedica al estudio del aprendizaje y enseñanza humana dentro de los centros educativos; comprende, por lo tanto, el análisis de las formas de aprender y de enseñar, la efectividad de las intervenciones educativas con el objeto de mejorar el proceso, la aplicación de la psicología a esos fines y la aplicación de los principios de la psicología social en aquellas organizaciones cuyo fin es instruir. La psicología educacional estudia cómo los estudiantes aprenden y se desarrollan, a veces focalizando la atención en subgrupos, tales como niños superdotados o aquellos sujetos que padecen de alguna discapacidad específica. |
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Publicado en apoyo psicológico por: Gemma Asarbai el 20-11-2013
archivado en Definiciones y Conceptos
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